

El templo: la morada de los dioses
Escala a la orilla del Nilo

Estatua de Yuyu, sumo sacerdote de Osiris, mostrando una capilla
El acceso al templo era muy restringido y poco importaba ser campesino o burgués: solo quienes trabajan dentro podían entrar, aunque en ocasiones especiales se podía acceder a los primeros patios. Solo se podía acceder a los primeros patios en ocasiones especiales. El templo egipcio era la morada terrestre de la divinidad a la que estaba dedicado y acogía su estatua, la más preciosa y más protegida. La representación del faraón reinante por medio de relieves y estatuas era esencial para instaurar el culto, ya que en teoría tan solo el rey podía estar cara a cara con la divinidad. La estatua de Yuyu reúne toda la información necesaria: con las manos sujeta una capilla que contiene la imagen de Osiris, el dios del que era sumo sacerdote. El nombre del faraón Ramsés II, a cuyo servicio estaba, aparece grabado en la estatua, que estaba colocada en el templo de Osiris de Abidos. Procedan del templo que procedan, estelas y bajorrelieves ilustran el vínculo entre los dioses y el faraón reinante.